Las Promociones de Ray grass 

artículos
Dr. Ricardo Melgar
Año 2006

El Ray grass anual es un conocido recurso forrajero otoño invernal, que en la producción de carne de la región pampeada tiene una importancia fundamental ya que genera una elevada producción de forraje. Por su hábito invernal producen un forraje de calidad cuando las praderas perennes disminuyen su crecimiento.

Si bien son de uso intensivo en las siembras de semilla común o mejorada como verdeos invernales para utilización directa, distintas poblaciones de origen están presentes en la vegetación natural y sus semillas normalmente son parte del stand o "banco de semillas" característico de cada potrero. Por falta de condiciones óptimas de germinación y de competencia excesiva por otras especies, no desarrolla naturalmente, si bien la semilla puede estar presente hasta siete años sin germinar, cuando ésta tiene las condiciones apropiadas se desarrolla y produce un abundante biomasa de optima utilización.

Por medio del manejo de tres elementos primarios: semilla, fertilización y eliminación de la competencia, la oferta forrajera aumenta significativamente, en particular en invierno del Ray grass. Esta técnica se conoce como rejuvenecimiento del pastizal o promociones.

  

La base de la técnica

Las condiciones que favorecen el crecimiento y desarrollo del Ray grass no son otras que la eliminación de la competencia de otras especies y disponibilidad nitrogenada aumentada por la fertilización. Las prácticas de manejo que favorecen estas condiciones han tomado el nombre genérico de promociones, y la base en general es la eliminación de las especies en competencia, normalmente por el uso de un herbicida total como el glifosato y en la fertilización, normalmente a base de nitrógeno. Si bien la aplicación de glifosato puede en parte reemplazarse por un intenso pastoreo, desmalezado mecánico o sustituirse por un herbicida del tipo de los hormonales (2,4-D) ó desecantes, el costo y disponibilidad del glifosato lo hacen prácticamente irremplazable cuando se encara este tipo de manejo para la mejora del pastizal.

La fertilización nitrogenada es el otro elemento clave. Si bien la eliminación de la competencia determinará que los nitratos que se produzcan por la mineralización de la M.O. serán mucho mejor aprovechados por el Ray grass, la gran aptitud de respuesta al Nitrógeno de esta especie, derivada de su alto requerimiento interno, determina que sin un aporte significativo de fertilizante, la producción sería marginal y tardía, ya que la mineralización a nitratos en invierno no es muy significativa y recién comienza a activarse en la primavera.

El tercer elemento, es como se intuye, la presencia de semillas de Ray grass en el potrero, lo cual no es sencillo de verificar a simple vista. Solo la percepción y el conocimiento que el productor tenga del potrero vislumbrarán la presencia de la especie y el potencial de respuesta en forraje a esta práctica. Sin ese conocimiento, es posible no obstante, realizar una siembra directa de semilla común, con la mejor resistencia a hongos y adaptación posibles, con una densidad estándar entre 10 y 12 kg/ha

  

Diferencias

El impacto que este tipo de práctica esta tomando entre los productores se basa principalmente porque su aplicación se adapta a los suelos de menor aptitud agrícola. Los planteos ganaderos tradicionales destinan en muchos casos, superficies variables para los verdeos. En estos casos, pueden normalmente usarse tierras de moderada a buena aptitud y labranzas convencionales.

Por otra parte, en las áreas tradicionalmente agrícolas, los potreros de menor aptitud, bajos dulces, planos tendidos, con suelos de clases III a V, si bien en muchos casos se hace soja, admiten este tipo de manejo que aumenta sustancialmente la oferta de forraje y permite mantener animales con una producción de carne muy aceptable. Los suelos bajos son dominantes en la llamada pampa deprimida (ó Depresión del Salado), y coincidentemente es donde mas popularidad ha tomado esta técnica.

  

  

Ensayos

Los tres elementos mencionados del manejo, eliminación del tapiz, fertilización con N y re – siembra de Ray grass, han sido evaluados en dos ensayos conducidos en Pergamino por los Ings. Oscar Bertín y Adriana Andrés, sobre suelos de clase III en un bajo tendido con importante grado de hidromorfismo. La comunidad vegetal original era fundamentalmente gramón (Cynodon sp.) y pasto miel, con otras especies menores. Los valores de fósforo eran altos, por lo que simplificó la experiencia descartando un factor como limitante. Es importante destacar que no siempre es el caso, y primordial para hacer un buen diagnostico. Bajos niveles de fósforo eventualmente disminuirán la respuesta al Nitrógeno y en consecuencia la producción de forraje.

En los ensayos se compararon tratamientos de manejo del pastizal natural, combinando agregando tratamientos de 1) Aplicación de 4 l/ha de glifosato en abril; 3) Ídem más fertilización con 80 kg de N /ha como urea (46 % de N); 4) Ídem anterior más siembra directa de Ray grass, sin labranza, y 5) Ídem anterior, pero con labranza (doble pasada de disco, todas variantes que se compararon con 6) el Campo natural (Testigo).

  

Resultados

Es posible inferir, luego de analizar los datos preliminares recolectados que el salto cuantitativo y cualitativo es considerable en la producción de pasto y explica las razones de la popularidad de esta técnica. Para los que no están familiarizados con los números, quizás las imágenes que acompañan el articulo, mostrando el antes y el después puedan ser mas convincentes. Los números más concluyentes, sin embargo, que ilustran la rentabilidad no acompañan el artículo y podrían sin duda, hacerlo más completo; no es sencillo conducir un ensayo con evaluación de producción de carne en un espacio relativamente pequeño. No obstante, también es fácil de inferir que esta producción primaria, con un adecuado manejo del rodeo, es convertible en carne o leche y medible por lo tanto el beneficio económico deducidos los gastos.

Considerando una eficiencia normal de pastoreo y las tasas habituales de conversión de pasto a carne, el diferencial de forraje obtenido entre el campo natural y los mejores tratamientos sugieren un importante diferencial de potencial de producción de carne. Mientras que el costo de los insumos aplicados por hectárea es fácilmente estimable, por ejemplo los lt de glifosato y los kg de urea gastados mas sus costos de aplicación, también son estimables los beneficios obtenibles en kg de novillo producido; valores que son equivalentes y comparables.

  

Para tomar en cuenta

Existen algunas consideraciones al respecto que facilitarán las decisiones al momento de encarar el problema. 1) La decisión de invertir en la siembra de Ray grass es condicionada al conocimiento del potrero, si no hay seguridad que la especie se encuentre naturalmente, es conveniente sembrarlo.

2) Las dosis y fuentes de N a aplicar dependerán de consideraciones logísticas y comerciales antes que agronómicas. Es muy difícil a priori establecer una dosis óptima, ya que el potencial de crecimiento dependerá de muchos factores ambientales, que no se pueden predecir porque están supeditados al clima. Si bien la decisión de incluir fósforo en la siembra, es relativamente fácil a través de un diagnostico basado en un análisis de suelo representativo, la dosis de P a aplicar dependerá no solo del resultado del análisis de suelo sino de la productividad potencial. A diferencia de la respuesta al N, que es normalmente lineal en un amplio rango, la aplicación de P resulta en aumentos de rinde proporcionales a la respuesta al N, y en general, el máximo rinde se da con una dosis unívoca de P, a un nivel dado de N; aplicaciones mas allá de esa dosis, no resultan en aumentos de productividad. El tipo de suelo, la práctica y las recomendaciones más específicas indicaran la dosis de P a recomendar; mientras que las dosis de N estarán más que nada vinculadas a las relaciones de precio entre la carne y la urea. Dosis de trabajo iguales a 20 kg de P y de 80 kg de N por hectárea son un buen comienzo, si no se tiene experiencia previa.

3) La dosis de glifosato, y el uso de eventuales aditivos a aplicar dependerá de la cobertura del tapiz, en cantidad y composición botánica.

4) Finalmente, el manejo del tapiz logrado es fundamental para definir un impacto económico positivo. Puede parecer obvio, pero producir pasto sin que nadie lo aproveche es tirar la plata. Producir un exceso de pasto que no se puede administrar, ya sea por manejo de la carga, los turnos, o por corte y enfardado, puede llevar una buena practica de resultados económicos

  

 




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