La Demonización de la Soja

artículos
Dr. Ricardo Melgar 
Marzo de 2009

Los agrónomos estamos acostumbrados ya, no solo aquí sino en todas las latitudes a debatir con los ecólogos y "ambientalistas" en general, desde posiciones tanto científicas como dogmáticas. Sin embargo, algunos argumentos, sobre todo aquellos que surgen desde el ángulo político, son difíciles de digerir. Quizás por el lugar común que dice que los políticos solo tienen opiniones y no conocimientos. El merito que motiva este articulo es un paper "oficial" sobre la famosa sojización, un tema que fue tratado en ámbitos profesionales hasta el hartazgo, pero que con motivo del conflicto que moviliza al sector desde marzo del año pasado provocó la escritura y difusión del trabajo anónimo "El avance de la frontera agropecuaria y sus consecuencias", bajo el paraguas de la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable. El articulo esta en la web para quienes tengan intereses en masoquismo mental, y fue una respuesta política del gobierno para instalar en la opinión publica los males de la siembra de soja provocados por los agricultores a la sociedad ( www.ambiente.gov.ar/archivos/web/File/032808_avance_soja.pdf )

El paper de marras incluye algunos argumentos que son claramente originados en el dogma, y no es de interés refutarlos con argumentos científicos, Muchos ambientalistas disparan automáticamente y califican lacayos de las empresas multinacionales a quienes argumentan a favor de los agroquímicos. Se insinúa por ejemplo, que el glifosato puede tener riesgos contra la salud humana, dado que se acumula en los granos y arriesga la inocuidad de alimentos tratados, dice el articulo: "…Aún en el caso de ausencia de efectos inmediatos, puede tomar hasta cuarenta años a un carcinógeno potencial actuar en una suficiente cantidad de personas para ser detectado como un causal …" (Sic). Es difícil realmente elaborar una respuesta inteligente.

En cambio, quisiera comentar sobre los temas de lo que uno sabe algo, los efectos del avance de la soja sobre el suelo. Se usan argumentos tomados un poco aislados. Pero argumentaremos sobre tres aspectos principales. La extracción de nutrientes, el riesgo de desertificación el avance sobre suelos frágiles de.

Comencemos por los argumentos sobre el suelo. "El suelo está subsidiando a los productores y al país", advierte Roberto Casas, Director del Instituto de Suelos del INTA Castelar. Si se tiene en cuenta la pérdida de la materia orgánica en suelos dedicados a la agricultura continua, el déficit de nutrientes -como consecuencia de una insuficiente reposición por fertilización-, la disminución de la acidez de los suelos, la erosión y el deterioro de la estructura edáfica, se comprenderá el sentido de esta afirmación. Generalmente el productor no incluye en el cálculo del margen bruto lo que los granos exportan en fósforo, calcio y azufre. Casas ejemplifica: "Si partimos del hecho de que la producción de soja exporta 160.000 toneladas de fósforo, para aplicar el concepto de balance - puesto que sólo se aplica hoy un 16% de lo que exporta el cultivo -, habría que agregar 800.000 toneladas de superfosfato triple de calcio, lo que supondría una inversión de 230 millones de dólares, unos 20 dólares por hectárea."

Todos los cultivos extraen nutrientes, y no solo la soja, y en cantidades crecientes según los rendimientos. Una frase suelta, sacada de contexto, como la del Ing. Casas, es totalmente vacía y sin sentido para un productor agropecuario que ejerce su actividad licita de cultivar el suelo y producir sin subsidios y con una carga impositiva grotesca, sin mencionar siquiera las retenciones. No hay ningún argumento agronómico que justifique fertilizar con fósforo por ejemplo, cuando el nivel de P disponible medido por Bray 1 en el análisis de suelo es mayor a 15 ppm. Mucho menos el argumento es económico ya que el productor que lo haga no recuperará el costo que implica con un mayor rendimiento. Sencillamente porque difícilmente obtendrá respuesta alguna. Lo mismo se aplica para los demás nutrientes. Ningún productor aplicará calcio o azufre adonde no espere obtener ventajas económicas medidas en grano.

Si el argumento se siguiera estrictamente, también habría que fertilizar con los dieciséis nutrientes. No solo con el calcio y el azufre que alude la publicación. Notoriamente el potasio es usualmente omitido de los cálculos de extracción y exportación de nutrientes, sencillamente porque estos argumentos provienen de la industria de fertilizantes y son bien conocidos.

Es cierto que las reservas de nutrientes bajan. También bajan las de petróleo, de gas o de otros recursos mineros. En el caso del petróleo se usan técnicas para hacer rendir un pozo más allá de su vida útil inmediata, normalmente incrementándose los costos de extracción. En agricultura, cuando un nutriente baja su disponibilidad en el suelo por debajo de un límite, éste se agrega como fertilizante, aumentándose el costo de producción del cultivo, pero con un retorno sobre ese aumento del gasto, que hace que la actividad económica siga siendo sostenible.

En todo el documento del boletín de la Secretaria del Ambiente, se omite el hecho que otros cultivos como los cereales, supuestamente más benignos que la soja, exigen fertilizantes nitrogenados, además de fósforo y los otros denunciados por falta de reposición. Sin embargo esto es perfectamente normal para los productores que asumen los costos que estos fertilizantes representan. Lo es porque su resultado es satisfactorio desde el punto de vista económico, y porque de otra manera no harían uso de los fertilizantes.

La soja permite por ejemplo aportar nitrógeno (N) no solo para su propio sustento y producción de granos, sino que sus residuos contribuyen parcialmente con los requerimientos de N del cultivo siguiente. Si bien algunos investigadores argumentan que el N fijado por simbiosis es insuficiente para su propio sustento y debe tomar del suelo la diferencia, valga como prueba el hecho que la soja no responde a las aplicaciones de fertilizantes nitrogenados salvo excepcionalmente: Cuando no ha logrado establecer simbiosis con los Rizobios. El tópico es sujeto de un arduo debate, sin embargo, estos debates llenan los Journals científicos de trabajos que son exhaustivamente revisados por colegas antes de publicarse y enriquecer a la ciencia.

El agricultor argentino repone los nutrientes de los cultivos que produce en cantidades muy cercanas a las exportadas. Este balance, si bien levemente negativo a nivel global, está afectado por el hecho que una buena parte se cultiva en áreas nuevas con alta disponibilidad de nutrientes, y como se dijo no justifican económica ni agronómicamente su aplicación.

Para el caso de soja, datos de relevamientos recientes (ICASA-Fertilizar) indican que la mayoría de los productores considerando un promedio ponderado de todas las fuentes de fósforo, utiliza una dosis promedio de 27 kg P2O5, ó 11.6 kg /ha de P. Cifra que para un rendimiento medio nacional de 2.8 t/ha y entre 4 a 6 kg de P de extracción por t (según distintos autores) apenas equilibra las cantidades extraídas.

Por el contrario, los cálculos de balances de nutrientes indican que los aportes de fertilizantes nitrogenados a los cultivos de cereales son insuficientes para las producciones promedio. El uso de N en maíz por ejemplo, según los niveles récords de utilización de fertilizantes en 2007 orilla los 70 kg/ha mientras que la extracción es mas del doble, entre 140 y 190 kg/ha según el rinde de la provincia y el nivel de extracción por t de grano, que algunos autores estiman en 22 kg y otros en 24 kg/t.

 

Soja

Maíz

 

Fósforo P

Nitrógeno N

Fertilizante

FDA/FMA

Urea/FDA

Dosis Media Fertilizante kg/ha (1)

75

121 & 89

Reposición elemento kg/ha

17

56 (urea)+16(FDA)= 72

Rendimiento medio provincial t/ha (2)

2.8

7.3

Extracción media kg P ó N / t grano (3)

4.3 a 6.4

22 a 24

Extracción total kg/ha

12 a 18

160 a 175

Reposición

141% a 94%

45% a 41 %

(1) ICASA-FERTILIZAR Asoc.Civ. (2) SAGPyA. (3) Embrapa 1998; Tanaka 1993, Flannery, 1989.

  

El documento de la Secretaria del Ambiente dice en otro párrafo: "Otro de los problemas relacionados con el auge de la soja y su rendimiento económico, es el considerable avance de la frontera agrícola sobre suelos no aptos o montes nativos de importante riqueza natural, no sólo en cuanto a la preservación de la biodiversidad de la región y la provisión de bienes y servicios, sino como hogar y medio de vida para miles de personas."

Las cifras oficiales de área sembrada, en el periodo 2001 al 2007 (SAGPyA), indican que si bien es cierto que la región extrapampeanas aumentó la siembra de soja en 553 mil hectáreas, en la misma región pampeana este incremento fue de 4,4 millones de hectáreas, demostrando que ciertamente, mas que el avance sobre el bosque nativo, éste es a expensas del área ganadera y de otros cultivos en la región tradicionalmente dedicada a la agricultura de la Argentina. Por otra parte, considerando la expansión en el área extra pampeana, no es evidente ni fácil de discriminar que esta superficie haya ido a soja por desmonte de un monte nativo ó que provenga de pastizales naturales.

Provincia/Region

2001

2007

2001-2007

 

Hectáreas sembradas

 

BUENOS AIRES

2,188,090

4,217,200

2,029

CORDOBA

3,452,900

4,699,230

1,246

ENTRE RIOS

814,900

1,423,000

608

SANTA FE

3,212,300

3,492,200

280

LA PAMPA

75,300

224,400

149

SAN LUIS

14,000

105,000

91

Pampeana

9,757,490

14,161,030

4,404

 

SANTIAGO DEL ESTERO

659,229

825,900

167

CHACO

600,000

753,750

154

SALTA

329,980

477,000

147

TUCUMAN

239,139

290,070

51

CORRIENTES

5,298

25,000

20

CATAMARCA

35,000

50,000

15

JUJUY

773

6,000

5

FORMOSA

7,331

6,095

-1

MISIONES

5,000

1,180

-4

Extra Pampeana

1,881,750

2,434,995

553

  

Otros argumentos frecuentemente mencionados es que en la frontera agrícola, la soja avanza sobre suelos frágiles ecológicamente. No hay en la ciencia del suelo, una alusión clara a esta fragilidad. Si en cambio, y para tomar conceptos ampliamente conocidos por los que están vinculados al campo, existen las capacidades de uso. La capacidad de uso vincula la capacidad productiva con las practicas de conservación, a menor capacidad de uso, mayor necesidad de practicas de conservación que aumentan el costo de desarrollo y eventualmente de producción. Muchas veces esta menor capacidad de uso deriva de una mayor susceptibilidad a la erosión y hace necesario la incorporación de practicas que prevengan la erosion y conserven la productividad del recurso suelo. Es importante destacar que estas prácticas existen, son conocidas y han sido desarrolladas con éxito desde hace muchísimos años en todas las zonas agrícolas del mundo. Precisamente, la siembra directa es una práctica que combate la erosión y ha facilitado la expansión en áreas más sensibles. Es superfluo indicar que áreas susceptibles, y afectadas por la erosión, y por ende distintas clases de capacidad de uso existen en todas las provincias agrícolas, específicamente en la región pampeana.

Dado que el único incentivo que tienen los productores para hacer soja en tierras nuevas es el mercado, el proceso de sojización es nada más que el reflejo de una diferente retribución de los factores económicos a la producción. Algunas actividades son desplazadas a favor de la soja cuando los resultados económicos motivan a los productores de otros sectores, por ejemplo los productores ganaderos a arrendar sus tierras a los agricultores sojeros. Los capitales se dirigen hacia el sector que ofrece una rentabilidad mayor que el resto de los sectores productivos, y por consecuencia aumenta la oferta de ese bien por la mayor inversión.

En conclusión, a pesar de documentos oficiales como el mencionado, el avance del área cultivada con soja continuaría como hasta ahora en la medida que prevalezcan las mismas condiciones económicas que hasta ahora favorecieron el proceso. Se sobreestima la importancia de la expansión del área cultivada con soja en zonas vírgenes, aunque si es importante sobre otras actividades agropecuarias como la producción de leche y de carne, o de otros cultivos que son desplazados. Este cambio de actividades responde principalmente a motivaciones económicas y financieras de las empresas agropecuarias, las que si bien son afectadas por los mercados internacionales, en ultima instancia son el resultado de las políticas para el sector instrumentadas por el gobierno nacional.

A pesar de la menor importancia relativa del avance de la soja en áreas no pampeanas, es innegable que este pueda causar impactos ambientales negativos, ya que la misma agricultura incide sobre el ambiente como otras actividades humanas. Estos impactos son perfectamente mitigables por la tecnología disponible de manejo de suelos, principalmente en lo que hace a control de la erosión y agotamiento de las reservas de fertilidad.

  

  




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