Cambios recientes en la dinámica de nutrientes en agroecosistemas de Argentina

artículos

Ing. Agr. PhD. Ricardo Melgar 
INTA EEA Pergamino 
Año 2005

Los ciclos de los nutrientes en el suelo son mas complicados que los balances que se muestran a veces adonde solo se incluyen los fertilizantes como entradas y las cosechas como salidas.

La erosión laminar arrastra N y P con los coloides la fase más enriquecida del suelo; la lixiviación del exceso de N es harto conocida, y la remoción de los productos animales no es demasiado tomada en cuenta entre las salidas de nutrientes del sistema. Por otra parte la fijación de N, sea simbiótica o libre es extremadamente difícil de cuantificar, así como también el aporte de Cambios recientes en la dinámica de nutrientes en agroecosistemas de ArgentinaS por el polvo atmosférico. Este esquema, sin embargo, sobre-simplificado puede ser útil para mostrar algunos fenómenos antropogénicos derivadas principalmente de la agricultura con relación a los cambios en los ciclos de nutrientes. Mostraremos tres ejemplos; la modernización de la agricultura en la región central, el avance de la agricultura en el noroeste y las nuevas área de riego complementario.

La agricultura de la región central, tomando al norte de la pampa húmeda como la más antigua del país, ha pasado por varios periodos en lo que hace a los ciclos de nutrientes. De un periodo inicial con bajos rindes pero ausencia de practicas de conservación y periodo ventoso y seco, la disminución del pool de nutrientes fue muy acelerada, se paso a un periodo más húmedo y con rindes mas elevados pero sin fertilización. En este periodo, los rindes no fueron proporcionalmente tan altos pero el balance fuertemente negativo hizo aparecer áreas con respuesta a algunos nutrientes. En los últimos años, el avance de la siembra directa resultó en una importante disminución de las perdidas por erosión, sumadas a una creciente fertilización que determina balances cada vez menos negativos e incluso positivos en algunas regiones para algunos nutrientes.

El avance de la agricultura del norte, motorizado por el monocultivo de soja RG, distingue dos vertientes, hacia el Oeste, con suelos mejor provistos de nutrientes y más seca, del Este con suelos que precisan fertilizarse si se pretende resultados económicos positivos y más húmedos en general. En ambas regiones el desmonte es necesario algunas veces. Mas allá del indudable impacto ecológico que presupone este desmonte, se cuestiona desde distintos ángulos, sociales, científicos y económicos, la sostenibilidad de este sistema de producción. No hay una solución única ni sencilla, ya que no se puede recomendar fertilización con fósforo en suelos ricos, ni argumentarse que un monte cerrado con malezas leñosas sea productivo ya que ni siquiera puede sostener económicamente a quienes moran en él. Tampoco hay lugar para cometer los mismos errores que en otros tiempos y lugares ni desoír las voces de los propios interesados más genuinos.

El efecto del hombre y la agricultura en las regiones de riego es dispar y peligroso según se mire, aunque el aporte global es altamente positivo ya que pone en producción áreas normalmente desérticas. El aporte de elementos químicos en general con el agua de riego incluye tanto nutrientes para las plantas como tóxicos por el exceso o sodio que degrada la productividad de los suelos. A favor juega el hecho que la sistematización necesaria implica una inversión que no se descuida fácilmente arriesgando la perdida de productividad del lote. Los riesgos son variados según la zona. Los efectos del mal manejo son conocidos cuando se menciona la sodificación por reversión de la napa, pero no lo son tanto en las áreas cerealeras que riegan con aguas subterráneas con alto tenor de bicarbonatos de sodio. Entre los nutrientes el boro arrastrado del noroeste ocasiona efectos tóxicos en algunos cultivos sensibles. Pero también el aporte de cationes como potasio y magnesio es beneficial en general, pero muy particularmente en los suelos arroceros del nordeste con toxicidad de aluminio y pobres en cationes bivalentes.

Estos tres ejemplos demuestran algunos aspectos del impacto del hombre en los ecosistemas agrícolas. Los avances son inevitables dado el carácter económico de la agricultura; la presión por mayor bienestar y progreso es alta en donde hay avance de la población. Es posible mitigar los efectos mas negativos del desbalance de nutrientes apelando a la tecnología actual de manejo de la fertilidad de suelos. 

 

 




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